La dependencia emocional

La libertad, ese derecho fundamental que se presupone intrínseco al ser humano, a menudo se ve limitado, tanto por factores externos como internos. Y es que a veces, sin darnos cuenta, somos nosotros mismos los que anulamos la autonomía propia, de acción y de pensamiento, que nos pertenece.

Hoy queremos hablar de un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Los hay que lo enmarcan dentro de los trastornos patológicos y otros que huyen de esta teoría. La dependencia emocional es el estado psicológico en que se encuentran aquellas personas incapaces de dar un paso adelante sin recibir antes la aprobación del otro. Estas personas creen no valer lo suficiente y buscan constantemente la seguridad en los demás, sin confiar en su criterio interno y en sus propios recursos. El miedo a la soledad, el miedo a ser uno mismo, la sumisión en las relaciones, la adicción a la vida en pareja o un sentimiento de culpa constante podrían ser indicios de un problema de dependencia emocional. La gravedad de la situación aparece cuando el individuo es incapaz de disfrutar de la vida por sí mismo y anula su personalidad, por el mero hecho de complacer a los demás y así no poner en juego el vínculo de afecto que cree tener.

El que padece esta situación denota una fuerte falta de autoestima, que podría relacionarse directamente con la existencia de carencias afectivas. Estas carencias pueden surgir con facilidad durante la infancia, si las principales figuras de apego del niño no prestan atención suficiente a su desarrollo y a sus necesidades emocionales. Si en el entorno del niño son frecuentes actitudes como la dejadez, el abuso de autoridad o una extrema protección, probablemente éste no consiga generar confianza en sí mismo y arrastrará este problema a la vida adulta, donde seguirá buscando seguridad en la respuesta de los que le rodean. Por supuesto, estas carencias emocionales pueden alimentarse en las escuelas que establezcan, para los alumnos, rangos de superioridad e inferioridad.

sun

El imaginario colectivo, sustentado fundamentalmente por los medios de comunicación y la publicidad, contribuye sobremanera a generar más casos de dependencia emocional. Nos muestran ideales normativos que tenemos que seguir para encajar dentro de un determinado grupo. Tenemos un rol y, por ende, unos objetivos que cumplir, pero esto no es tarea fácil. La frustración, el sentimiento de culpa o la inseguridad aparecen cuando no somos capaces de conseguir lo que estaba escrito. Y es que si hay algo que la sociedad tiene que asumir es que la felicidad puede llegar, aunque nos salgamos de la línea recta.

About these ads

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s